El rápido y voraz saltamontes

El saltamontes es uno de los animales que suele identificarse con un castigo bíblico.



Esta mala fama no es inmerecida, ya que desde tiempos inmemoriables se conocen las devastadoras incursiones de algunas de sus especies sobre los sembradíos ubicados en casi todas partes del planeta.
El saltamontes debe su nombre, precisamente, a su notable capacidad de dar grandes saltos, gracias al impulso que le dan sus largas y poderosas patas traseras. Posee alas, pero las delanteras forman parte de su coraza y resultan inútiles para volar, debiendo recurrir a sus apéndices membranosos posteriores para remontarse en el aire.
Los saltamontes suelen ser muy activos durante el día, preferentemente cuando hay mucho sol y el tiempo es cálido. Algunas especies suelen emigrar en forma de grandes enjambres, conocidos como mangas, que se trasladan de un lugar a otro en busca de su alimento. Es común que estas formaciones de insectos se arrojen sobre  las cosechas, que quedan diezmadas en cuestión de poco tiempo, con resultados devastadores para la agricultura humana.
En este grupo se encuentran los saltamontes de antenas cortas, mejor conocidos como  langostas . Estos insectos se caracterizan precisamente por la longitud de sus antenas, que es mucho más corta en comparación con los otros saltamontes. Aparte de eso, sus alas son más largas y tiene el lado del pronoto curvado como silla de montar.
Las saltamontes hembras se encargan de cavar agujeros en el suelo, en los que depositan entre 1000 y 10000 huevos durante el otoño. Éstos se abren en primavera y las crías , conocidas como ninfas, alcanzan su pleno desarrollo entre julio y agosto.



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